Evitar que las mechas parezcan tinte


Hubo un tiempo en el que la mujer se teñía única y exclusivamente para tapar las canas que le daban un aspecto de tener mayor edad. Por aquel entonces, los tintes te resolvían esa cuestión pero quedaban flecos que perfeccionar, como el proporcionarle brillo al cabello ya que quedaba muy opaco, o el otorgarle a tu imagen un aspecto natural puesto que a veces daba la sensación de llevar una peluca.

Los trabajos técnicos de color fueron mejorando y también ampliando el abanico de sus posibilidades, hasta que culminaron con la llegada de las mechas, que vivieron su punto más alto de éxito en una época en la que se ponían en grandes cantidades y con una tonalidad excesivamente blanca, algo que, afortunadamente, ya pasó de moda y hoy se ven cabezas mucho más cuidadas, personalizadas y con un efecto mucho más natural.

En lo que a resultados se refiere, las mechas y el tinte no tienen nada que ver, puesto que este último se aplica en el total de la cabeza, mientras que las mechas deben ir perfectamente distribuidas y favorecer la apariencia de zonas más oscuras para que su brillo y color destaque de un modo espectacular, por lo que es importante una selección estratégica del cabello que te ayude a evitar que las mechas parezcan tinte.

En su primera aplicación, es cuando más podemos notar ese contraste entre claros y oscuros que ofrecen unas mechas bien distribuidas, pero con los retoques continuos, es muy fácil que vayamos ocupando el total, hasta producir un efecto tinte; para evitarlo, debes asegurarte de coger siempre la raíz que ya contaba con mecha. Esta tarea es de gran dificultad, por lo que el truco más empleado es el de oscurecer, de vez en cuando, el total de las raíces con tinte, para que así siempre dé la sensación de que has realizado el primer trabajo.

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