Mascarilla casera purificante

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Siempre digo que la base de un cutis perfecto está en llevar a cabo una buena rutina de belleza que incluya como mínimo limpieza e hidratación. Esto es importantísimo para evitar el envejecimiento prematuro, así que hoy veremos cómo hacer una mascarilla casera purificante que te ayude a eliminar todo resto de impurezas, incluidos algunos puntos negros o comedones.

Para hacer esta mascarilla en tu propia casa solo necesitarás dos ingredientes muy fáciles de conseguir: gelatina en polvo y leche (da igual de qué tipo). También necesitarás un bol o recipiente apto para el microondas. La receta es muy sencillita: mezcla una cucharada de gelatina y otra de leche en el recipiente. Revuelve continuamente hasta que consigues una masa homogénea. Cuando todo esté bien mezcladito, mételo en el microondas y ponlo a calentar un poquito (sobre 10 segundos será suficiente). Recuerda que no puedes usar un recipiente de metal.

Aplicación

Saca el bol del microondas y deja que la mezcla enfríe un poquito, pero solo hasta que esté algo templada (lo suficiente para que no te queme). Aplícate la mascarilla en el rostro evitando cubrir zonas sensibles. Por el contrario, puedes incidir un poquito más en aquellos lugares en los que tengas mayor concentración de impurezas. Déjala que actúe alrededor de un cuarto de hora. Notarás que se va secando y endureciendo un poquito.

Cuando notes que ya está bastante seca empieza a retirarla con cuidado, aunque es posible que tu cutis se muestre ligeramente enrojecido. Aclárate bien con agua de tibia a fresca para limpiar posibles restos a la vez que calmas la piel. Puedes realizar esta mascarilla un par de veces al mes si lo necesitas. Aunque eso sí, si eres alérgica a alguno de los ingredientes no podrás utilizarla.

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