Consejos para perfeccionar la depilación


No sé si a ti te ocurre lo mismo, pero para mí, estar perfectamente depilada puede llegar a convertirse en una obsesión, puesto que, de lo contrario, tengo la horrible sensación de que todo el mundo sabe que tengo pelitos aunque vaya de vaquero largo y jersey de cuello vuelto. Entenderás, pues, que el verano a mí me convierte en una “pinza-adicta”, y que, poco a poco, voy cogiendo truquillos que hoy te contaré por si puedes sacarle provecho a alguno.

En primer lugar, empezaré por las axilas, una parte de mi cuerpo que necesito llevar siempre perfectamente depilada. Después de probar varias técnicas, me he decantado por utilizar semanalmente una máquina depilatoria con cabezal exfoliante, que es la única manera de garantizar que ningún pelo quede enterrado ni que la axila muestre un sombreado negruzco. Como este aparato actúa como multitud de pinzas simultáneas a modo de extracción, yo siempre lleno la palma de la mano con polvos de talco y así puedo impregnar bien la zona, ya que, de lo contrario, puede que después de utilizarla te quede enrojecida y con granitos, a causa de la sudoración.

Cuando termino, le echo un vistazo a la parte inferior de las piernas, por si ha nacido algún pelito y así me vale de repaso, aunque para depilar la pierna entera soy más partidaria de la cera tibia convencional, ya que se trata de un vello más débil y este tipo de máquinas no lo coge bien; eso sí, con lo que terminas enseguida es con los deditos de los pies, y no molesta nada.

Para depilarme la ingle, primero recorto con tijera todos los pelos que pueden salir hacia fuera de la braguita, y evitar así un doloroso tirón si pillo alguno. Para el bigote, me resulta imprescindible depilarme delante de un espejo de aumento, puesto que, a simple vista, parece que me ha quedado bien y después compruebo que necesito retoques. Y hablando de retoques, la pinza está muy bien para ir arrancando los pelitos que vemos que aparecen “como de repente”, pero hay que hacerlo en casa, mejor cerca de una ventana con luz natural, pero nunca en la playa, hace un efecto horrible y nada femenino.

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