Modo de empleo de mascarillas caseras


Las hay de todo tipo, formuladas con un montón de ingredientes distintos y con diferentes efectos beneficiosos para nuestra piel: Las mascarillas caseras son uno de los grandes remedios que continúan pasando de generación en generación gracias a su fácil creación y su bajo coste.

Sin embargo, más allá de los ingredientes y de la manera de hacer la receta también es importante saber cuáles son las mejores maneras de aplicar ese producto que nosotras mismas hemos realizado.

Para empezar, si quieres que tu piel absorba a la perfección todos los activos beneficiosos de la mascarilla es importante que hagas previamente una limpieza que elimine cualquier resto de maquillaje u otros residuos de tu cutis. Puedes hacerlo con un algodón empapado en leche limpiadora aplicando después un tónico y lavando finalmente la cara con agua fresca.

Una vez hecho esto ya puedes aplicar la mascarilla que has preparado: extiende el producto sobre rostro y cuello con la ayuda de un pincel grueso y mediante movimientos ascendentes (desde la parte inferior hacia arriba y después del centro hacia los extremos del rostro).

No olvides que aplicar cualquiera de estas mascarillas puede resultar peligroso en algunas zonas del rostro como los ojos, las orejas o los labios.

Ya con la mascarilla aplicada relájate durante unos minutos en función de lo que la receta requiera, un tiempo de de duración que acostumbra a tener una media entre 15 y 30 minutos.

Transcurrido este tiempo es hora de retirar la mascarilla y comprobar los resultados: Toma una esponjita suave mojada en agua tibia y comienza a pasarla suavemente sobre el rostro eliminando cualquier resto del producto.

Una crema hidratante dará el toque final a un buen trabajo de estética casera.

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