Piel perfecta con el ritual Hammam


Cada vez está más de moda elegir como destino vacacional centros relajantes como spas y balnearios. Y no es para menos, ya que la gran variedad de tratamientos que te ofrecen son tan buenos para la salud física y mental, como para el buen estado de la piel. El hecho de que sean destinos de gran tendencia es que esa demanda crea competencia y, por lo tanto, los precios ya no son tan desorbitados como hace unos años cuando se empezaron a establecer.

Entre los diversos tratamientos que estos centros ofrecen hay uno que tiene muchísimo éxito, el ritual Hammam, lo que popularmente conocemos como “baño árabe” y que consiste en entrar en un cuarto de vapor que además de relajarte, limpiará tu piel y tu organismo. Un ritual de tradición milenaria en Turquía y Marruecos y que basa sus efectos en el calor húmedo acompañado de hierbas aromatizantes.

Todo comienza con unos minutos de máximo relax donde el vapor aromático te transportará a los baños de piedra del Medio Oriente. Recién salida de ese vapor te cubrirán de rassou, una pasta elaborada a base de aceite de oliva, a la que también se le conoce por el nombre de “jabón negro”. Así permanecerás unos minutos de nuevo en el vapor, de modo que tus poros se abran y estén mejor preparados para la exfoliación que prosigue y la cual se efectúa con un guante de kessa.

Una vez se hayan eliminado todos los residuos del rassou, te cubrirán con aceite de argán. Su alto contenido en vitamina E lo convierte en un producto de estética catalogado como “oro líquido”. En el rostro te aplicarán una mascarilla de arcilla, de gran poder purificante y suavizante, y que evitará que tu cutis se muestre seco o acartonado. Saldrás de tu sesión de belleza con las pilas cargadas y la piel totalmente recuperada.

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