Cómo aplicar el colorete o blush


Una de las partes esenciales de un buen maquillaje es el colorete, o blush. Es como la guinda del pastel y, por tanto, hay que hacerlo perfecto para no fastidiar el trabajo que ya hemos hecho en el resto del rostro.

Aunque parezca algo sencillo, aplicarse el colorete no es tarea fácil. Un mal brochazo puedo hacer que nuestra cara parezca la de un verdadero payaso. Para evitar que esto te ocurra, a continuación te damos una serie de consejos muy útiles para que des el toque final a tu maquillaje.

Lo primero que hay que hacer a la hora de aplicar el blush correctamente es sonreir. Ponte delante de un espejo y ensaya una sonrisa, poniéndote el colorete en los cachetes con la ayuda de un pincel. Tienes que realizar movimientos horizontales circulares, hacia el exterior del rostro y estirando hacia arriba. Si además deseas obtener un efecto de buena cara, debes aplicarte colorete en la frente, debajo de las cejas, en la nariz, la barbilla, los lóbulos de las orejas y las sienes.

Si lo que quieres es dar relieve a los pómulos, puedes utilizar dos tonos. El más pálido lo tendrás que colocar bajo el ojo y remontando hacia las sienes. El más oscuro es para debajo. Hay que difuminarlos bien para que se fundan. En cambio, si lo que quieres es reducir la frente extiende la sombra oscura en la raíz del pelo y la clara en el centro.

Sobre todo es muy importante que no te excedas con la cantidad y que repartas bien el producto. Con una capa demasiado gruesa, parecerás más mayor y tus facciones se endurecerán. Si crees que te has pasado, puedes rectificar aplicando polvos sueltos transparentes con una brocha limpia o retirando el excedente con un pañuelo presionando con cuidado.

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