El estilismo de Penélope Cruz en los Oscars 2012


En estos momentos se está celebrando la 84ª edición de los Oscar, el máximo galardón al que pueden acceder todos los profesionales del mundo del cine y que es el evento del año en Los Ángeles. Afortunadamente, en España ya contamos con alguna estatuilla, entre ellas la conseguida por nuestra internacionalísima Penélope Cruz. En esta ocasión, pudimos verla como invitada al prestigioso evento desfilando por la famosa Alfombra Roja ya que no estaba nominada como actriz, pero sí que puede considerarse una de las ganadoras de la crítica a su estilismo.

Vestida con un Armani de la colección especial Privé, Penélope se veía muy original e innovadora al lucir un vestido monocolor en gris azulado, un tono que se aleja bastante de los negros, rojos y blancos elegidos para este tipo de galas. Su escote barco tomaba gran protagonismo gracias a lo reducido de su melena. Nuestra Pe lució una melenita a la altura de la nuca, peinada en doble onda y con raya al lado. Carente completamente de flequillo, la primera onda nacía de la zona frontal, donde iba tomando un poco de altura según se acercaba a la sien.

El peinado de Penélope es una de las tendencias más anunciadas para este año, y es muy acertado para la ocasión puesto que en esta edición de los Oscar se rendía homenaje a las grandes divas del siglo pasado. Si te gusta este look y no te atreves a cortarte la melena, no te preocupes ya que también puedes conseguirlo recogiendo todo el pelo hacia dentro a medida que lo vas subiendo hasta alcanzar la longitud deseada. Este truco ya lo hemos visto en numerosas celebrities.

En cuanto al maquillaje, Penélope lucía un top nude. Su rostro mostraba una limpieza y pureza absoluta. Una base completamente clara, muy acertada y acorde con el escote, y sólo sus ojos lucían la fuerza del negro en el delineado y la máscara de pestañas. Por lo demás, tanto sombras, barra de labios, como colorete, seguían la armonía de los tonos maquillaje. Una imagen global muy neutra, poco habitual en ella, pero que no le restaba ni un ápice de su belleza habitual.

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