El estilismo de Astrid Klisans en su boda con Carlos Baute


Hace cosa de un año, Carlos Baute y Astrid Klisans se casaban por lo civil en la intimidad; una ceremonia que nada tiene que ver con la boda religiosa que celebraron este fin de semana. Nada menos que 700 invitados y numerosos curiosos se dieron cita en la Basílica Real del Monasterio de El Escorial para acompañar a esta pareja en un día tan especial.

Astrid Klisans eligió un vestido de Manuel Mota en pedrería, de cuyo escote ballena salían sendos tules que se dirigían a los hombros en forma de V para convertirse en manga. Un diseño que pedía ser acompañado por un recogido, tal como hizo la novia. Lo que ocurre es que, en mi opinión, el estilo no fue nada acertado. Un moño ensaimada que ocupaba toda la parte posterior de la cabeza, totalmente enrollado y sin volúmenes.


Un recogido que tampoco tuvo acierto en su parte delantera; esa manera de retirar el pelo hacia atrás con ladeado tipo visera hace mayor y está completamente desfasado. Hay que tener en cuenta que esta chica tiene 27 años y que el peinado que lució la hacía muy señorona, además de alejarse por completo de su imagen habitual. En su primera boda llevó su melena ligeramente ondulada y con una flor en un ladito, bastante más juvenil y fiel a su estilo. En esta ocasión adornó el moño con dos broches joya y un estrecho velo que salía de la zona alta de la nuca.


Por su parte, el maquillaje fue bastante mejor que el peinado. Mantuvo su tono de piel natural con una base clara ligeramente rosada. Enmarcó sus ojos en un negro muy bien aplicado y lució una sombrita blanquecina, apenas perceptible. En los labios llevaba un tono rosado un poquito más fuerte que el natural y muy favorecedor. El toque final fue el colorete a modo de rubor y un poquito de polvo en color doré.

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