Beneficios de las muestras de cosméticos


Creo que si se hiciera una encuesta a todas las dependientas de perfumería sobre cuál es la frase que más oyen a lo largo del día, la respuesta ganadora sería, sin ninguna duda, la tan repetida “¿Tienes una muestrita?”, y no sólo la oyen de boca de clientas, sino de la mayoría de personas que pasan diariamente por su local de trabajo.

Y es que las muestras de cremitas, perfumes y otro tipo de productos son las verdaderas protagonistas del mundo de la cosmética, puesto que con su correcta repartición, se pretende acaparar a un mayor número de público. Uno de sus beneficios fundamentales, es que te ofrece la posibilidad de probar un producto nuevo en el mercado, o que ya existe con anterioridad, y que puedas hacerlo de un modo gratuito y así comprobar si te merece la pena probarlo.

En este sentido, hay mucha gente que comenta la imposibilidad de que productos de la línea anti-edad puedan ser efectivos aplicados en cantidades tan escasas, y es que, en realidad, las muestras no se dan con tal fin en estos casos, sino que te sirven para que puedas probar la textura y aroma del producto y, fundamentalmente, si éste te produce alguna reacción alérgica. La efectividad la obtendrás de productos con efectos tensores, cuyas muestras sí que son suficientes para que puedas ver los resultados en tu propia piel.

En cuanto al mito de que un producto comprado no es igual que el que nos han ofrecido en muestra, he de decir que es totalmente incierto, ya que las empresas cosméticas tardan años en elaborar fórmulas y envasarlas posteriormente, y ese producto es siempre el mismo, lo que ocurre es que el tamaño tan reducido de la muestra siempre garantiza una mejor conservación, tanto en sobrecitos de papel aluminio como en mini-tallas de cristal.

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