Pintarse los ojos con difuminador
Todas sabemos que maquillarse es un acto que suele favorecer; bien sea para llevar a cabo nuestra vida cotidiana o para acudir a bodas y eventos similares. La cuestión es dar con el estilo que mejor se adapta a cada ocasión, a la vestimenta que lucimos en ese momento y, por supuesto, a nuestra personalidad, puesto que pretendemos mejorar nuestra propia imagen, no parecernos a ninguna otra persona.

Estos últimos meses estamos hablando muy a menudo del estilo top de la temporada, que no es otro que el nude, y que por suerte, tiene una técnica bastante sencilla de adquirir; lo que ocurre es que, al igual que en otros campos, esta tendencia también tiene sus variantes, como la que hoy te traigo, y que consiste en un discreto maquillaje al que se le da un toque de distinción al pintarse los ojos con difuminador.

Esta técnica es muy favorecedora, sólo requiere práctica y precisión para evitar un efecto ojeroso o de sombra corrida, lo que provocaría un aspecto totalmente opuesto al que pretendes dar. Para comenzar, es importante maquillar bien el ojo con una base de maquillaje de efecto mate, puesto que las sombras se adhieren mucho mejor; y procura que quede bien cubierto también el exterior del párpado inferior.

A continuación, elegirás una sombra en la gama de grises o marrones, pero no en tonos muy oscuros, puesto que no queremos efecto ahumado, sino difuminado. Es muy importante que la apliques con un difuminador, un accesorio cuya punta es una pequeña esponjita redondeada. Ve tomando la cantidad de sombra y extendiéndola hacia el exterior, puedes retocar con las yemas o con un bastoncillo de los oídos, y así retirar el polvito suelto que pueda sobrar.

Este gesto lo realizarás en ambos párpados, y sólo en el superior puedes darle mayor presencia a la sombra o rematarla con otra más clara. Para delinear, puedes utilizar el lápiz negro o eyeliner muy pegado a las pestañas superiores, pero en el párpado inferior es preferible hacer la raya interior con un beige o blanco roto. Por último, y como siempre, un toque de rímel que peine y alargue, pero no excedas el volumen porque la protagonista aquí es la sombra.