Para qué utilizar cada lima de uñas
El mercado de útiles de manicura no hace más que crecer en los últimos tiempos. Hace años disponías de dos tipos de lima, la de esmeril (de cartón rojizo) y la metálica (actualmente casi en desuso). En estos momentos hay una gran variedad de materiales, tamaños y funciones, y todos tienen su uso particular. Dentro de las limas de cartón, las que más se utilizan son las anchas, y puedes encontrarlas en diferentes grosores. Son ideales para dar forma e incluso eliminar la primera capa de las durezas existentes en los laterales de las uñas. Son resistentes a varios usos y vienen a sustituir a las rojizas de antaño, que hoy quedan relegadas al bolso para una emergencia por rotura o enganche.

La lima ancha te permite iniciar la manicura sin necesidad de utilizar una metálica, que era buena en resistencia pero que abre la uña en capas. La manera correcta de limarse las uñas es acostando la lima al máximo, rompiendo el tópico de limar “contra pared”. Otro tipo de limas que tienen mucho éxito son las pulidoras. Dependiendo del fabricante pueden tener entre 3 y 6 caras. Algunas tienen escrita su función en cada una de ellas. Puedes usarlas para dar forma (en mi opinión, demasiado gordas); para pulir irregularidades y estrías; para alisar; y para dar brillo natural.

Aunque el brillo es la parte que más nos gusta realzar en nuestras uñas, no debemos abusar y se recomienda trabajar el abrillantador una vez al mes. Como es lógico, estas limas de varias funciones se van desgastando más por una cara que por otra, por ello cada vez son más las marcas que ya las están fabricando de modo independiente. Una lima que cuida tus uñas como ninguna es la lima de cristal. Es muy delicada y debes tener cuidado con que no te caiga, puesto que rompe, pero si eres cuidadosa no te dolerá lo que pagues por ella, ya que tendrás una lima de máxima calidad para toda la vida.